Bolsas de trabajo, opción
universitaria contra el
desempleo
Publicado en el diario El
Universo (Guayaquil -
Ecuador) el 06/02/2006
No son una solución al
alto nivel contra la
desocupación, pero
significan una esperanza,
que a algunos da
resultado.
Un sistema efectivo a la
hora de buscar empleo son
las bolsas de trabajo. Al
menos, así lo consideran
quienes dirigen estas
entidades en cinco
universidades de la ciudad
y algunos de los que ya
han recibido sus
beneficios.
Los programas
promocionales de estos
centros de estudio hacen
una base de datos de sus
estudiantes o egresados,
para ser ofertados a
empresas o negocios. En
estas, incluso las
tercerizadoras encuentran
aspirantes acordes con el
perfil para el puesto de
trabajo y, en algunos
casos, el nivel social que
demandan sus clientes.
Las universidades de
Guayaquil y Espíritu Santo
(UEES) y la Escuela
Superior Politécnica del
Litoral (Espol) mantienen
programas que funcionan
como bolsas de trabajo. En
la Laica Vicente
Rocafuerte y la Católica
de Santiago de Guayaquil,
aunque no están
organizadas como tales,
tienen funciones
similares.
Hace tres años opera en la
Espol el Centro de
Promoción y Empleo (Ceproem).
Según sus estadísticas, en
el 2005 colocó en el
mercado laboral a 245
politécnicos, mientras que
en lo que va de este año
ha ubicado a ocho
personas.
Un total de 800 hojas de
vida de estudiantes de los
últimos niveles o
egresados, que son
enviadas por correo
electrónico o entregadas
personalmente, consta en
su base de datos, revela
Ana Huayamave Martínez,
analista de recursos
humanos de Ceproem. El
servicio que ofrece es
gratuito.
Por ejemplo, Verónica
Rodríguez, jefa de
recursos humanos y
selección de Ecualabor,
una compañía de
intermediación laboral,
señala que cuando necesita
ingenieros industriales,
mecánicos y eléctricos
opta por la bolsa de
trabajo de la Espol,
mientras que de la
Universidad Casa Grande se
contacta con la directora
académica y solicita hojas
de vida de ingenieros
comerciales para las
multinacionales.
En la Universidad de
Guayaquil funciona el
Centro de Transferencia y
Desarrollo de Tecnología,
que tiene a su cargo desde
hace un año una bolsa de
trabajo, con un registro
de más de diez mil
personas que buscan un
empleo.
Emilio Calle Eguiguren,
director ejecutivo del
centro, dice que la
Facultad de Psicología
realiza un test a los
aspirantes para definir
sus características y su
experiencia. También se
los capacita, si lo
necesitan, para que puedan
ajustarse al perfil
requerido.
Señala que este primer
año ha sido de promoción,
pero por mes realizan un
promedio de cinco
colocaciones. El área
contable, ventas y para
mantenimiento mecánico y
electrónico son los más
requeridos.
Norma Villón, subgerenta
de la comercializadora
Grupo Soyoda, quien
solicitó los servicios de
la bolsa de trabajo de la
Universidad de Guayaquil
para llenar dos vacantes
de oficiales de crédito,
destacó la agilidad en la
selección.
"En una semana me
presentaron las
candidatas. Eso fue en
enero y hasta ahora estoy
conforme", enfatiza.
Se le dan tres meses de
garantía a la empresa, y
en caso de que no esté
satisfecha con el
postulante se le envía a
otra persona.
Este servicio tiene un
costo no para el
postulante sino para la
firma que acepta al
trabajador. Debe pagar un
sueldo completo si toma
una persona, explica
Calle.
En la base de datos de la
bolsa de trabajo de la
Universidad Espíritu Santo
constan profesionales y
estudiantes por
especialización con 20
materias aprobadas. Por
semestre (4 meses)
realizan entre 20 y 25
colocaciones, según Carlos
Morlás, director de la
Unidad de Desarrollo de la
UEES.
En las tres universidades
la selección de aspirantes
se basa en el perfil que
las empresas solicitan
para cada área: edad,
experiencia,
conocimientos, dominio del
inglés, entre otros.
Tatiana Sánchez, encargada
de selección del Grupo
Temporex, confirma que por
lo general buscan en las
universidades Católica,
UEES y Estatal, asistentes
contables, para ventas,
operadores telefónicos y
jefes de mercadeo.
En la Católica la jefa de
Selección y Capacitación,
Evelyn Sánchez, contacta a
las empresas cuando
solicitan personal. En la
Universidad Laica el
departamento de Relaciones
Públicas es el nexo para
las firmas interesadas en
llenar vacantes. La
analista de recursos
humanos de Ceproem
considera como una
limitante para la bolsa de
trabajo que no haya
suficientes ofertas de
empleo para la cantidad de
graduados, pero tratan de
acortar la brecha de
desempleo existente en la
ciudad.
Pablo Alfredo
Valencia Díaz
Edad: 25 años
Fecha de nacimiento: 20 de
abril de 1980
N de cédula 0919121483
Estado civil: Soltero
Profesión: Analista de
sistemas
Pablo Valencia se graduó
en el 2003 de analista de
sistemas en la Escuela
Politécnica del Litoral (Espol).
Decidió entonces ingresar
su hoja de vida al
proyecto Centro de
Promoción y Empleos (Ceproem)
de esta universidad, a
través del cual se ofrecía
a empresas una base de
datos de sus estudiantes y
egresados.
Confiesa que al principio
tuvo ciertas dudas en el
sistema de ubicación
laboral, pero en poco
tiempo fue llamado para
tres trabajos por medio de
Ceproem. Sin embargo, tuvo
que rechazarlos, pues ya
estaba contratado en otra
empresa.
Valencia, de 25 años,
narra que el año pasado
mientras culminaba su
contrato de maestro en la
escuela particular La
Colmena, ubicada en
Samanes 2, recibió la
llamada de Ceproem
indicándole que había una
oferta en el colegio
Albohispano.
Cerca de quince carpetas,
incluida la suya, fueron
presentadas para la
vacante de profesor de
informática para la
secundaria.
"Se tomaron las pruebas
respectivas y dieron
apertura a las carpetas
que vinieron de allá (de Ceproem) y en este caso
tuve la suerte de salir
favorecido".
Lleva un año en este
trabajo y su contrato ha
sido renovado. "Resultado:
satisfactorio",
reflexiona.
"En realidad la bolsa de
empleo de la Espol es
sumamente efectiva", dice.
Jenny Tatiana
Poaquisa
Edad: 23 años
fecha de nacimiento:
15 de octubre de 1982
N. de cédula: 0920761962
Estado civil: Soltera
Profesión: Economista
Desde noviembre del año
pasado Jenny Tatiana
Poaquiza Cornejo, de 23
años, se desempeña como
asistente del Centro de
Investigaciones del
Colegio de Economistas del
Guayas.
Ella llevaba un mes sin
trabajo y había colocado
hojas de vida en
diferentes empresas. En
esa búsqueda se enteró
que funcionaba una bolsa
de trabajo en la
Universidad de Guayaquil,
donde acudió y presentó
sus papeles completos.
"Me entrevistaron, me
tomaron un test
psicológico y de
conocimiento, y luego de
tres días me llamaron para
llenar la vacante",
señala esta joven que fue
designada en el 2004 como
la mejor egresada de su
promoción en la Facultad
de Economía de esta
universidad.
Refiere que antes de
graduarse se desempeñó en
varios puestos y todo lo
invertía en sus estudios.
Fue asistente contable,
trabajó en el área de
crédito y cobranzas en una
importadora de repuestos
automotrices e hizo
labores de actualización
de la contabilidad en una
institución.
Para Jenny, la bolsa de
trabajo es "una forma de
promovernos y ayudarnos a
conseguir empleo, de
acuerdo a la formación
académica que hemos
recibido".
Esta economista, que
aspira seguir preparándose
académicamente, se siente
con suerte porque se
desempeña en su campo, lo
que le ha permitido
conocer a profesionales
con experiencia y adquirir
más conocimientos a través
de sus investigaciones. La
bolsa de trabajo "es una
opción que tienes porque
te van a ubicar en el área
que tú esperas" conforme a
la preparación adquirida. |