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Alumnos “top” de la mejor
escuela de negocios del
mundo
por Beatriz
Pérez-Aranda.
Suplementos. Magazine 330.
Diario El Mundo. Domingo
22 de Enero de 2006
¿Es rentable invertir
hasta 100.000 euros en un
master de postgrado en
dirección de empresas? Por
la trayectoria de los que
han confiado en el IESE,
la mejor escuela de
negocios del mundo, según
The Economist, parece que
sí. Mientras las
multinacionales más
poderosas se rifan a sus
graduados, éstos forman
una casta de talentos –y
una red de apoyo mutuo–
llamada a ocupar los
puestos de trabajo más
prestigiosos. Diez de
ellos lo cuentan a
Magazine.
El reportaje que comienzan
a leer en este momento es
el resultado de un intenso
trabajo de campo dedicado
a conocer la trastienda
del IESE: la escuela de
negocios de la Universidad
de Navarra. El origen fue
su designación, en
septiembre de 2005, como
la mejor del mundo, según
el ranking hecho público
por Economist Intelligence
Unit, del grupo de
publicaciones británico
The Economist. Que la
España del siglo XXI ya no
se identifica con el
tópico simplista del toro
y la flamenca es una
realidad contrastada. El
mundo entero se ha dado la
vuelta para mirarnos a los
ojos y la compasiva Europa
nos obliga a dejar el
estatus de subvencionados.
Antes, destacábamos como
exportadores de mano de
obra con hambre; hoy en
día, la importamos. Ahora,
somos exportadores de
talento y capaces de
moldear ese talento, a
pesar de tener un sistema
educativo alejado, por
desgracia, del modelo
ideal europeo. ¿Cuál es el
secreto del IESE entonces?
La excelencia. Entrar en
las instalaciones del
IESE, tanto en Barcelona
como en Madrid, es
sumergirse en otra
dimensión. Desde el césped
de sus jardines, con un
verde brillante casi
bruñido, empiezas a
sospechar que su producto
es superior a la media. En
Madrid ocupan una finca de
14.000 metros cuadrados en
la zona de Aravaca
adquirida en 1987 a la
familia Oriol "antes del
boom inmobiliario". En
Barcelona residen en una
manzana en la exclusiva
zona de Pedralbes y
comparten vecindario con
los Urdangarín-Borbón o
los Raventós, dueños de
Freixenet. Cobran la
excelencia, pero también
la dan. Un curso MBA (máster
de postgrado en dirección
de empresas) cuesta 58.000
euros y dura dos años. El
alumno, además, tiene que
dejar de trabajar durante
el tiempo que dura el
curso y costearse la vida
en una ciudad que, por
regla general, no es la
suya. "Nostros calculamos
100.000 euros en total, es
una inversión muy
importante en su futuro",
asegura uno de sus
responsables.
Los comedores tienen
manteles de hilo y
camareros de uniforme
impoluto. El suelo está
enmoquetado pero, por más
pisadas que aguante a lo
largo del día, el aspecto
de la lana sintética verde
claro es de recién
instalada. Las aulas,
forradas de madera noble,
se asemejan al concepto
americano de coliseo para
facilitar la visión a los
enormes y brillantes
encerados que hay en el
foso y a las pantallas de
plasma de última
generación. Cada una de
las aulas ha sido
patrocinada por un alumno
ilustre o una potente
empresa y, a cambio,
bautizada con sus nombres.
La Sala Tomás Pascual
puede ser un buen
ejemplo... Todas están
dotadas de un sistema
codificado de seguridad
para la apertura de
puertas.
En Madrid, preside la
entrada un busto de Álvaro
del Portillo (Prelado del
Opus Dei entre 1975 y 1994
y primer sucesor de
Escrivá de Balaguer) y en
el despacho del Director
del IESE, Jordi Canals (45
años, doctor en Economía,
anteriores trabajos en el
Banco Mundial y el Fondo
Monetario Internacional),
una foto de Vicente Mortes,
ministro de la Vivienda en
el primer Gobierno de la
monarquía y otra del
recién canonizado Escrivá
de Balaguer. "El IESE
existe gracias a él. En
los años 50 tuvo la visión
de crear una institución
universitaria que siguiera
la tradición de la
Universidad europea y que,
además de intentar una
excelencia lo más alta
posible, tuviera una
conciencia de que los
valores cristianos pueden
tener un impacto positivo
en el desarrollo de
cualquier profesión:
convertir el propio
trabajo en un instrumento
de servicio a los demás y
de servicio a la sociedad.
Nosotros somos campus de
la Universidad de Navarra,
con gente de todos los
colores políticos y
religiosos, pero que
entienden esta melodía de
fondo: el sustrato
cristiano de valores; el
respeto a los derechos de
los demás y entender a las
personas como lo que son,
seres humanos y no
peldaños para subir",
explica Canals.
Finalmente, el IESE nace
en 1957 ofreciendo un
Programa de Alta Dirección
de Empresas (PADE).
La melodía de fondo a la
que se refiere el director
general del IESE cala en
los graduados, que la
hacen suya con idéntica
entonación. Sin embargo,
en el campus se oye otro
soniquete. En Barcelona,
por ejemplo, el debate del
Estatut queda a las
puertas de la institución.
Allí sólo se habla en
inglés, nada de catalán.
Los alumnos trajeados de
azul marino y encorbatados
se preocupan por su
formación. Ésa es la
política en la que están
inmersos, y miran su
establecimiento más allá
de nuestras fronteras
locales. Dirimen las
oportunidades que les
llueven desde
multinacionales americanas
o europeas. Y las
oportunidades vienen a
verles a ellos, no tienen
que salir a buscarlas.
El mercado del talento.
Durante dos días al año,
el IESE organiza el Career
Forum, algo así como una
feria de muestras en la
que no se exponen
servicios o artículos,
sino talento. Magazine
asistió como notario a la
celebrada el pasado
octubre en Barcelona. La
pirámide se invierte. Los
expositores los ocupan las
multinacionales, que pagan
por acudir al evento, y
los "compradores" son los
alumnos.
Durante 48 horas se
dedican únicamente a
visitar los stands que
montan las empresas en una
carpa instalada en el
campus, escuchan sus
ofertas, participan en un
frenético intercambio de
tarjetas y luego deciden
cuál es su mejor opción.
Son los alumnos los que
someten a un tercer grado
a las empresas. Realmente
se intercambian los
papeles. La entrevista de
trabajo la hace el alumno
y no los ávidos
contratadores. No se habla
de dinero, parece que lo
dan por hecho. Su
principal preocupación a
la hora de decantarse por
una empresa es el futuro
programa de inversiones en
formación que tienen
previsto. Este año pudimos
comprobar que el Forum
convocó a 42
multinacionales
disputándose, o casi
guerreando, por el
talento.
Selección de alumnos. En
el IESE nada se deja al
azar. No improvisan. La
selección de los alumnos
MBA (el primer curso se
remonta a 1964) es
responsabilidad de un
equipo altamente
cualificado en cuya
conversación intercalan
infinidad de términos
ingleses como recluter,
rolling process… Superar
con éxito el proceso de
selección no es un trámite
baladí. Mireia Torres
(economista, MBA 1995,
madre de cuatro hijos)
está a la cabeza del
departamento de
admisiones. Los futuros
alumnos son denominados
"candidatos" o "clientes"
y primero tienen que pasar
una criba virtual a través
de la web de la
institución.
El proceso se inicia
cuando el candidato envía
sus datos por Internet.
Para que le contesten
positivamente tiene que
cumplir ciertos
requisitos: tener un nivel
de inglés equivalente al
Toffel (la mayoría de las
clases son en inglés),
titulación superior,
cuatro años de experiencia
laboral y una edad
fronteriza a los 35,
aunque los 27 es la media.
De los 1.000 solicitantes
anuales (siempre se
contacta a través de la
Red), sólo son
preseleccionados 600. A
continuación, el
departamento de Recursos
Humanos realiza una
segunda criba para elegir
a los que ocuparán las 210
plazas existentes, el 25%
de ellos, mujeres.
"Intentamos estar más
detrás de ellas porque
muchas están casadas,
tienen familia…, pero no
hacemos discriminaciones
positivas. Yo recluto
talento. No me interesa
cualquiera entre ellos,
sino el mejor. Da lo mismo
el sexo. Y el mejor
tampoco es el de las notas
más brillantes", razona
Mireia Torres.
En el IESE procuran que
haya variedad entre los
alumnos; éstos no
provienen de los mismos
sectores, ni tienen la
misma experiencia. De esa
forma consiguen enriquecer
el debate en las clases.
Personas diferentes, de
países diversos, de
disciplinas heterogéneas
que pueden aportar un
ángulo plural ante un
mismo problema.
"Necesitamos que estén
comprometidos con las
organizaciones con las que
trabajan y buscamos
internacionalidad (el 70%
de los alumnos son
extranjeros, de 80
nacionalidades distintas:
30% españoles, 50%
europeos, 12% latinos.
Resto: americanos,
japoneses, chinos,
nepalíes...). Que tengan
capacidad de comunicación,
flexibilidad, dotes para
trabajar en equipo y
motivación. Una vez que
entran, les acompañamos y
tutelamos, durante todo el
camino. El IESE es un
socio en su carrera, pero
no es el responsable
final", añade la
responsable del
departamento de
admisiones.
Así, por tanto, el manual
del buen alumno IESE debe
responder a un corte muy
específico de
personalidad: "No queremos
tiburones. La agresividad,
aquí, queda marginada.
Nuestro objetivo es formar
a personas que puedan
aportar un valor allí
donde estén. Les llamamos
la atención sobre la
responsabilidad social tan
importante que tienen.
Deben actuar con sentido
común y medir el efecto de
sus decisiones, por eso es
necesario que entiendan la
persona humana como eje
principal o núcleo",
sentencia Torres.
Resulta curioso averiguar
que el reclamo de esta
escuela de másteres no
obedece principalmente al
estatus privilegiado que
ocupan en el escalafón de
las escuelas de negocios.
Lo que más incide en los
alumnos que se decantan
por esta institución,
entre una abultada
competencia, es el boca a
boca que les llega de los
que han pasado por allí, a
los que se denomina
"antiguos". Los antiguos
alumnos son los que más
ascendencia tienen a la
hora de transmitir la
excelencia del IESE.
También son los
responsables últimos de
extender la red y
retroalimentarla.
Asamblea de "antiguos".
Pocos se desvinculan de la
institución, buena prueba
de ello es la mayoritaria
asistencia que pudimos
comprobar en la última
asamblea de "antiguos"
(11.000 asociados)
celebrada el pasado mes de
noviembre en el Palacio
Municipal de Congresos de
IFEMA, en Madrid. Estaba
abarrotado de grandes
nombres, tanto nacionales
como extranjeros, que
pagan religiosamente su
cuota: cerca de 400 euros
al año. El IESE se ocupa
de concebir para ellos un
programa mensual de
continuidad. Están
convocados a conferencias
que tratan temas de
actualidad en el ámbito de
la gestión o en el técnico
y que son impartidas por
profesionales de primer
nivel cada martes y jueves
del año, tanto en Madrid
como en Barcelona. El
"antiguo" tiene la
potestad de invitar a
personas ajenas a la
institución para darla a
conocer.
Otro rasgo de
comportamiento es que un
"antiguo", ostente el
cargo que ostente, se pone
siempre al teléfono cuando
el interlocutor menciona
la palabra mágica: IESE.
Bien sea para una
consulta, invitación o
cualquier cuestión que se
les pueda ocurrir. Otro
rasgo característico es
que todos ellos aplican en
su vida personal las
enseñanzas recibidas, no
se limitan a aplicarlo
sólo en lo profesional.
"El IESE te da una
facilidad de estructura
mental. Desde plantearte
dónde puedes encontrar
esta información, hasta
quién puede ayudarte,
dónde puedes complementar
lo que no sabes, o cómo lo
puedes conseguir con
interlocución. Qué puedo
ofrecer y en qué me va a
implicar", observa Mireia
Torres.
Con esas líneas básicas de
comportamiento y
razonamiento, el alumno
del IESE no concibe el
miedo a la hora de tomar
decisiones. Se lo quitan.
Les enseñan a ejercitar
una gimnasia mental y para
conseguirlo trabajan con
una metodología que llaman
"el caso". Les proponen
una situación real de una
empresa que opera en el
mercado y no un problema
teórico. Ellos deben
dilucidar en qué situación
se encuentra dicha
empresa, analizar los
problemas, dónde se
localizan y cuál es la
solución. Llegados a este
punto, el profesor les
calificará y dirá si han
acertado con la solución.
Pero, para ello, el
docente ha tenido que
empaparse y analizar in
situ durante dos años los
pormenores de la empresa
en cuestión.
Ésta no es una escuela
donde se viene sólo a
escuchar. Se participa, se
debate, se ponen todos los
resortes del cerebro a
funcionar y a uno le
exigen esfuerzo; ahora
bien, si una vez dentro el
alumno no está conforme,
hacen como en El Corte
Inglés: le devuelven el
dinero.
El profesorado. El alumno
del IESE invierte un gran
esfuerzo físico, mental y
económico en su formación.
Pero la institución
predica con el ejemplo: la
inversión que realiza en
la formación de sus
profesores es elevada en
términos económicos y de
tiempo. En dinero, 300.000
euros por profesor. El
proceso de selección del
personal que impartirá los
numerosos programas del
IESE (440 másteres a
tiempo completo, 240
Executive MBA, 80 Global
Executive MBA, así como
muchos otros diseñados a
la carta para empresas o
los de postgrado pensados
para directivos con muchos
años de experiencia) es
bastante complicado y
minucioso.
Por nombrar unos cuantos,
por allí han pasado como
profesores Rafael Termes,
Pedro Nueno (experto en
iniciativa emprendedora y
automoción), Alfredo
Pastor (secretario de
Estado de Economía) o
Paddy Miller, experto
internacional en
liderazgo. Cuentan con
profesores de 23 países
porque buscan la
diversidad intelectual,
académica, profesional…
Una vez que eligen al
profesorable lo retiran
durante ocho o 10 años.
Durante ese tiempo lo
envían cuatro o cinco años
junto a su familia —gastos
pagados por el IESE— al
extranjero para hacer un
doctorado en Harvard, Yale
o cualquier otra de las
más renombradas
universidades de EEUU. El
futuro profesor regresa a
España con el título
debajo del brazo y pasa a
darle la mano a uno de los
profesores antiguos,
denominados seniors, que
lo tutela por espacio de
otros dos años hasta que
le llega el momento al
profesor junior de pulular
autónomamente con los
alumnos.
No hay contrato alguno
firmado. Ése es el riesgo
que corre el IESE, pero
nadie los deja plantados
después de tan astronómica
inversión. Dicen que los
sueldos no son elevados,
aunque los califican de
buenos. Evalúan el
prestigio de trabajar en
la institución como un
plus. Tienen un contrato
de exclusividad con una
cláusula que les permite
dedicar 50 días al año a
otras actividades fuera
del campus de la
Universidad de Navarra.
El profesor tiene que
investigar y trabajar con
empresas, ya que el
contrato les obliga a
publicar dos "casos" al
año. Un día a la semana lo
dedican a la empresa y la
relación llega a
convertirse en constante a
través de los Consejos de
Administración. De ese
trabajo salen otros
trabajos, no hay ninguna
garantía del IESE. Con esa
idea, los docentes tienen
que buscar sus propias
oportunidades fuera de
aquí. Son acuerdos
voluntarios entre las
empresas y los profesores.
Uno de los casos de mayor
éxito en el hit parade de
los 120 que publican cada
año es el del Real Madrid.
Éxito de crítica y público
que bien le vendría
comprar al presidente de
los blancos para salir de
la situación en la que
está el equipo… Al menos
eso piensan sus
seguidores. Hay quien dice
que si cambiaran a Ronaldo
o a Zidane por un par de
alumnos del IESE les
vendría Dios a ver.
Pedro Mielgo
Ex Presidente de
Hidroeléctrica y
actualmente Gestión de
Pymes de productos
Informáticos y de
inversión financiera.
Tomas Pascual
Presidente de Pascual
(4.500 empleados)
Antonio González
Adalid
Presidente de la
Agrupación de Antiguos
alumnos.
Jenero del Yerro
Director General de la
COPE y Consejero
Delegado de Popular TV.
María del Pino
Velasquez
Montó Airtel y Vodafone.
Actualmente es Directora
General de Unísono
(empresa de
telemarketing con 3.000
empleados).
Almudena Rodríguez
Ex directora general de
Bassat. En la actualidad
es Directora de
Comunicación y Marketing
de Universia (Grupo
Banco Santander).
Antonio Golderos
Sánchez
Director General de
Telefónica para Europa
Sonia Pascual
Secretaria de los
órganos de gobierno de
grupo Pascual y del
Consejo de Familia y de
Administración.
Juan Antonio
Castellanos
Director General de
APPLE.
Eduardo Bofill Trías
Consejero Delegado de
Espasa Calpe.
Antonio del Pozo
Isanz
Vicepresidente Ejecutivo
de Balneario y Aguas de
Solans de Cabras.
José Antonio Segarra
Torres
Profesor Ordinario de
Dirección comercial y de
pequeña y mediana
empresa en el IESE.
Empresario de la
Construcción,
restauración y textil (VISEMAR,
ORIECO, MT MAMI...300
empleados).
Una "red" de altos
directivos
JENARO DEL YERRO
Edad: 50 años.
Estudios: en Derecho y
miembro jurídico de la
armada. PADE 2004.
Ocupación: director
general de la COPE y
consejero delegado de
Popular TV.
Opinión: “Me aportó una
visión global de la
empresa con un punto de
vista humanista que
muchos echamos de menos
hoy en día. Cuidan la
relación entre los
alumnos durante y
después de estar allí y
mantienen la formación
permanente. Creo que es
la escuela de negocios
más próxima a la
excelencia de las que
tenemos en España.
Fueron los primeros, y
eso se nota”.
MARÍA
DEL PINO
Edad: 39 años.
Estudios: licenciada en
Matemáticas. MBA 1991.
Ocupación: contribuyó a
montar Airtel y Vodafone.
Actualmente es directora
general de Unísono
(empresa de
telemárketing con 3.000
empleados).
Opinión: “Me ha servido
para crear mi propia
empresa y saber
gestionarla. Cuando
tenía 40 empleados
soñaba con nóminas,
ahora que tengo 3.000
duermo tan a gusto.
Quería hacer un máster
en España y los mejores
son ellos. Además, en un
día, me dan una clase de
refresco y ya me voy
lista para todo el año.
Es la búsqueda de la
calidad y excelencia en
todo: en la puerta, en
el magnífico jardín, en
los profesores,
ponencias, alumnos... Te
sientes parte de una
elite. Ellos lo
consiguen”.
ANTONIO
DEL POZO
Edad: 47 años.
Estudios: técnico
superior en empresas de
actividades turísticas.
PDA-IESE 2003.
Ocupación:
vicepresidente ejecutivo
de Balneario y Aguas de
Solán de Cabras.
Opinión: “El IESE me
hizo ver las cosas con
más rigor y centrarme en
lo importante. Expurgar
la paja. Me pagué yo el
máster. Te aportan algo
más que unos
conocimientos desde el
punto de vista técnico y
profesional, unen a las
personas. Te transmiten
un componente humano que
es muy importante. Te
ayudan a que las
relaciones personales de
todos los que pasamos
por sus manos se
fomenten. ¿Elite? Creo
que soy muy normalito.
¡Ni ilustre, vaya! Me
siento, nos sentimos,
muy afortunados de
codearnos con gente de
mucho nivel. Somos
personas normales, pero
con capacidades. Nadie
va de superestrella.
Hacemos de nuestro
trabajo una vía de
servicio a la sociedad y
hacia uno mismo”.
JUAN
ANTONIO CASTELLANOS
Edad: 35 años.
Estudios: licenciado en
Económicas. MBA Global
Executive-IESE 2002.
Ocupación: director
general de Apple.
Opinión: “Me aportaron
la capacidad de
enfrentarme a problemas
nuevos con habilidades
que hasta entonces no
había adquirido, y eso
me permitió ser director
general. Puedes mantener
el contacto de por vida
con los profesores y
pedirles opinión sobre
problemas reales. Tienen
una cultura como
organización, fuera de
condicionantes morales y
éticos, como la cercanía
del profesorado y la
atención al detalle.
Fomentan el sentimiento
de comunidad. El curso
me lo pagó Apple. Yo
abono mi cuota de
antiguo alumno y el día
que piense que no me
compensa, dejaré de
hacerlo”.
ANTONIO GOLDEROS
Edad: 55 años.
Estudios: ingeniero
de Telecomunicaciones.
PADE-IESE 1995.
Ocupación: director
general de Telefónica
para Europa.
Opinión: “Mi formación
era técnica y ellos me
la complementaron con
una visión de gestión
empresarial. El IESE
forma gente que es capaz
de tener una visión
global de la empresa. El
curso me lo pagó
Telefónica, aunque yo ya
lo tenía decidido
después de escuchar a
algunos ‘antiguos’ y de
conocer su prestigio
internacional. No formo
parte de un grupo de
elite. Hay tendencias
políticas muy diversas y
concepciones sociales
muy diferentes entre
nosotros”.
ALMUDENA
RODRÍGUEZ
Edad: 40 años.
Estudios: pedagoga.
Máster en EEUU en
Comunicación y
Educación. PDG-IESE
2003.
Ocupación: ex directora
general de Bassat. En la
actualidad es directora
de comunicación y
márketing de Universia
(Grupo Banco Santander).
Opinión: “Me decanté por
estudiar en esta escuela
después de consultar con
‘antiguos’ del IESE. Me
han aportado una red de
apoyo incontestable.
Cuando he necesitado su
ayuda, la he tenido. El
sentido de red lo siento
realmente. Mantenemos
mucho contacto por
‘e-mail’ y las
conferencias que
organizan te dan la
posibilidad de ver
gente. Me gusta
pertenecer a un grupo
que me parece
privilegiado porque,
tanto en contenidos como
en relaciones
personales, me aporta
mucho”. |