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04 de Julio 2006
Los
empleados culpan al trabajo de las adicciones a las
drogas
Horarios, malas relaciones y rutina podrían
favorecer las drogodepencias. Un estudio aboga por
no despedir al drogadicto y ayudarle.
Horarios excesivos y turnos inadecuados, malas
relaciones, fatiga y tensión, insatisfacción o la
rutina no dejan inmunes a los trabajadores. El 67%
de los asalariados opina que las condiciones
laborales inciden en los índices de consumo de
droga. El porcentaje es un 62% mayor que hace 18
años (5%), según el estudio La percepción y actitud
de las empresas españolas ante el alcohol y otras
drogas presentado ayer por CCOO y la Universidad
Complutense de Madrid.
Los trabajadores también citan como otros factores
condicionantes de drogodependencias la situación
sociofamiliar, la de la propia persona y los efectos
que produce la sustancia consumida.
La investigación, realizada en 323 empresas mediante
803 entrevistas en los años 2005 y 2006, compara la
situación con otra realizada en 1988 y constata que
ha aumentado el número de empresas que se plantean
el problema del alcohol y otras drogas y que han
disminuido las posibilidades de consumir alcohol
durante la jornada laboral y la tolerancia. Así,
aunque el 57% de los trabajadores admite que su
empresa es tolerante ante los problemas que
ocasionan estos consumos, sólo en un 10% de ellas se
puede tomar alcohol en cualquier momento. El 70% lo
tiene totalmente prohibido.
"Se ha producido una drástica reducción. Para los
trabajadores, por las posibles repercusiones en la
salud y los conflictos y para los empresarios, por
el riesgo de accidentes y disminución del
rendimiento", subrayó el secretario confederal de
salud laboral de CCOO, Joaquín Nieto.
ENFERMOS Tres cuartas partes de los encuestados está
en contra de la aplicación del artículo 54.2f del
Estatuto de los Trabajadores que permite sancionar y
despedir a los trabajadores en caso que tengan
problemas con las drogas y opta por medidas de
rehabilitación. "Hay que hacer políticas de
rehabilitación. Las políticas represivas están fuera
de lugar, las personas drogodependientes son
enfermas y necesitan asistencia", reivindicó Nieto.
En 1988 se aplicó en el 1% de los casos de consumo
de alcohol y el 12,8% de otras drogas. En los años
2005 y 2006 se han practicado despidos en el 7,2% de
los casos de alcohol y en el 2,7% de otras drogas.
La investigación subraya que han aumentado las
actuaciones y los programas de prevención de
carácter integral, con "muy buenos resultados". El
53% de los trabajadores dependientes tratados están
rehabilitados y han vuelto a sus empresas. Según
Joaquín Nieto, esta mayor importancia a la
rehabilitación se plasma en que el 70% de los
directivos de recursos humanos se muestra dispuesto
a contratar a un exdrogodependiente.
Diario de Córdoba
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