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Acoso moral en
el trabajo:
"el mobbing".
El consejo de
dos abogados.
publicado en diario Hoy La
Plata (Bs. As.)
Febrero de 2005.
El abogado argentino
Roberto Casorla Yalet
sostiene, que a raíz de la
gran competitividad
laboral "quien tiene
empleo debe conservarlo
cueste lo que cueste".
Para el doctor Héctor Recalde por su parte, "la
situación en nuestro país
es muy grave debido a la
falta de empleo".
El abogado Roberto Casorla
Yalet considera también
que "hoy en día, con el
nivel de competitividad
laboral, -las reducidas
ofertas de trabajo- y el
malestar general al que
nadie resulta ajeno (el
dinero no alcanza, los
piquetes, etc.) quien tiene
empleo debe conservarlo
cueste lo que cueste".
El letrado se pregunta
"¿cuál es el límite legal
máximo de tolerancia que
debe soportarse a dichos
fines? ¿Debe uno, por esta
razón, claudicar todos sus
valores morales, su
orgullo y dignidad en pos
del mantenimiento de su
fuente laboral?.
Según la opinión del
Doctor Héctor Recalde, "la
situación en nuestro país
es muy grave debido a la
falta de empleo".
Explica asimismo que hay
dos millones de
desocupados, cuatro
millones de trabajadores
en negro, mientras que el
45 por ciento de los que
tienen empleo se hallan
sobreocupados. "Es decir
que el trabajador se
encuentra en un estado de
indefensa social. Las
leyes protegen menos al
trabajador, y además hay
temor, por parte del
dependiente, de perder su
empleo, y en su caso, no
poder obtener otro".
Muchas situaciones
cotidianas, sobre todo en
empresas privadas, de
personal subordinado
sometido a continuo acoso
(moral, en principio) se
dejan pasar por alto,
debido a la imposibilidad
de contar con una
alternativa, hasta el
momento, de obtener
soluciones sin que se
produzca el despido.
Yalet recuerda que la
Justicia, recientemente,
hizo lugar a una petición
que otorga la respuesta
justa a dicho
interrogante. "Definido
como el establecimiento de
comunicaciones no éticas,
generalmente entre un
superior perverso y su
subordinado, el mobbing,
término derivado de mob
(horda, plebe) se
caracteriza por la
repetición de
comportamientos hostiles,
técnicas de
desestabilización e
intrigas contra un
trabajador que desarrolla
como reacción graves
problemas psicológicos
duraderos. Es un proceso
destructivo sutil, que
puede llevar, a decir de
los licenciados en
psicología, a la
discapacidad permanente,
como así también a la
muerte de la víctima".
Una persona, ya sea
superior jerárquico,
colega o compañero de
labores, trata de humillar
a otra para fortalecer su
autoestima y demostrar
poder. Restringe a la
víctima de la posibilidad
de hablar, aísla a la
misma de sus colegas, no
considera sus opiniones,
no le asigna tareas,
critica permanentemente,
establece el terror
telefónico, ataca
creencias religiosas y
políticas, grita, insulta,
habla "a espaldas",
difunde rumores y
comentarios injuriosos.
Estas son algunas de las
prácticas puestas en
marcha por la jefatura que
abusa del poder y realiza
una manipulación perversa,
muchas veces con el
consentimiento de la
empresa. Esta desconoce
que la jefatura, además de
ser peligrosa para la
víctima, es peligrosa para
todo el grupo.
En un comienzo es algo
inofensivo y el trabajador
agredido no quiere
mostrarse ofendido,
tomando todo en broma. Con
la permanencia de este
cuadro y la repetición de
las agresiones, la víctima
es acorralada y sometida a
una situación degradante,
y cuando protesta es
llamada "paranoica". Los
compañeros de trabajo
permanecen complacientes y
no hacen nada por miedo a
ser los siguientes, lo
cual crea un "pacto de
tolerancia y silencio".
La agresión tiende a
desencadenar ansiedad, y
la víctima se coloca en
actitud defensiva (hiper
vigilancia) por tener una
permanente sensación de
amenaza, surgiendo
sentimientos de fracaso,
impotencia y baja
autoestima. El trabajador
queda desestabilizado,
ridiculizado, debilitado y
estigmatizado, siendo
considerado como una
persona de "difícil
convivencia", "mal
carácter" y "loco".
Como respuesta al cuadro
descrito, es recomendable
realizar un buen análisis.
Es decir, si existe
realmente la amenaza
(regular y por largo
período de tiempo) de la
dignidad y/o la integridad
física o psíquica como
consecuencia de un
comportamiento hostil por
parte de una o varias
personas, se puede pensar
en acoso moral, mobbing,
bullying o harrasement.
En opinión de los
especialistas, es
fundamental que el acosado
reconozca el problema,
denuncie el acoso
psicológico, busque
aliados, sea valiente y
luche sin odio y sin
violencia.
Para revertir la
situación, los autores
sostienen que es necesario
el conocimiento de las
consecuencias del acoso,
la difusión del tema a
través de los medios y la
formación de las
asociaciones de lucha
contra el mobbing, las que
posibilitan un cambio de
actitud de jefes y
compañeros que se niegan a
ser cómplices y abren la
posibilidad de lograr la
recuperación física y
psicológica del acosado.
El trabajador debe
reaccionar lo más pronto
posible y realizar la
denuncia, buscando ayuda
dentro de la empresa en
Recursos Humanos, o
externamente en su
sindicato y de no obtener
respuesta, consultar a la
brevedad con un abogado.
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